"Yo sola entre los Dioses conozco la llave de la estancia donde está sellado el rayo." Roberto Calasso.

martes, 21 de agosto de 2012

Tú, nos.


Hace calor.
Demasiado calor.
Un calor sofocante.

Y aún así estás ahí. Pegado a mí. Como dos siameses reencontrados.

Cerrando los ojos puedo verte. Los colores de tu respiración en mi oreja, la música de la noche en tus manos. Abrazándome.

“Joder. Bésame.”
Me dices, sabiendo que no podré aguantar la tentación de mirarte fijamente, morderme un labio por no morderte a ti y besarte lo mejor que sé.

Hay plenilunio. No puedo dejarte ir, le sientas tan bien a mi cama, hacen tan buen  juego tus iris con mis paredes…Hacen tan buen juego tus pulmones con los míos…

A veces, cuando me asalta el miedo, rescato esa imagen tuya, esa cara brillante, ese tacto tan hipnotizante. Rescato tus susurros y los rememoro en bucle, hasta que tu voz me canta.

Y las costillas ya no me duelen tanto. Y la oscuridad ya no me asfixia.
Y me pierdo en ti.

Es como volver a tener alma.

Hace calor.
Demasiado calor.
Un calor sofocante.

Y aún así estás ahí. Fundiendo nuestras pieles. Como dos estrellas gemelas.

Dándonos aún más calor.

Ardo.
Ardemos.

                                                                        Ardamos.

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