"Yo sola entre los Dioses conozco la llave de la estancia donde está sellado el rayo." Roberto Calasso.

domingo, 3 de junio de 2012

Ya no hay gatos en las ventanas, ¿Sabes?, y ya no servimos para amar, ni para llorar por ello.
No sé, nadie podría comprender lo incomprensible, de ahí su nombre, nuestro idioma se afana en decirnos lo que es posible e imposible, cierto o incierto, real o irreal, malditos fonemas, malditas lenguas, la tuya, la mía, las del gato desaparecido.
Parece que todos tengamos mil caras, una para cada segundo de la vida, que no es más que la ausencia de muerte, y la muerte existe siempre, en todas partes, como la sombra, como los ojos, como las teclas de los pianos, como las bandas sonoras.
Vete, o déjame quedarme, o no. Sigo pensando en mujeres rubias, ne hacerme pelirroja, en cambiarme el nombre, o en no ponerme ninguno.
Sólo Ananque sabe lo que necesito.
 La necesito a ella, a la propia necesidad.
Que (in)coherencia la mía.

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