"Yo sola entre los Dioses conozco la llave de la estancia donde está sellado el rayo." Roberto Calasso.

viernes, 18 de mayo de 2012

Clavó sus ojos en mi y me sentí rota. Tenía ese azul tan suyo, tierno cristal, espejo danzante de espinas. Sangraba su corazón con lágrimas.
No pude hacer nada, la hirieron, fallé.
El mundo es hoy menos sublime, más mediocre sin su pequeño universo ahora corrupto.
Queriéndola, busco curar su herida, el tiempo me rechaza, la oportunidad me expulsa, todo ha estado siempre en mi contra.
Me pregunto cuando sabrás que no he podido cuidarte, será el fin, quemaré todas las cartas que te he escrito, se perderán nuestras manos enlazadas, se perderán tus besos cándidos, nos perderemos.
¿Qué haré yo sin tus dulces pecas?
¿Qué sin tus rizos soleados?
Lo he intentado, amor, es sólo el mundo, que no soporta tu belleza y te araña. Es sólo el mundo, que desea destruirme, es sólo...
Éramos como niños jugando entre tejas, algún juguete olvidado no hizo tropezar y os devolvió el miedo.
Y volverá la mediocridad del resto del mundo, y la carcoma, y el corazón se nos hará más pequeño, y duro, y apático y horrible.
Fueron tus pupilas las que me dijeron que el mundo te había clavado las pestañas.
Sólo nos queda llorar, y esperar que eso nos salve de nosotros mismos.

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