"Yo sola entre los Dioses conozco la llave de la estancia donde está sellado el rayo." Roberto Calasso.

jueves, 26 de enero de 2012

Humo, humo en la sala, en las siluetas, en la moqueta rosada. Agua, agua que seca, en tus pestañas infinitas, en el brillo de tu piel, en tus labios de perlé cereza.
Todo gira, todo pasa, nada permanece. Somos como el humo de una cerilla ya apagada, sin fuego, caliente de una manera triste y densa, de ceniza.
Las pupilas dilatadas palpitan al sonido de la música, que se refleja en una pared y en otra, en la ducha, en ese espacio que no queda entre tu mano y la mía.
Y las burbujas respiran, las del champagne, y hay un aroma a droga, a piel, a sexo de alfombra, a beso de sofá, a caricia de niebla que se cuela por la ventana abierta y desolada.
Me pierdes, como el sol, como el ruido del silencio, me pierdo, en tí.
Cóme, me.

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