"Yo sola entre los Dioses conozco la llave de la estancia donde está sellado el rayo." Roberto Calasso.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Despertó, el foco de luz sobre sus ojos le recordó las lámparas nubladas del madrugar de quirófano, y su olor a éter. La habitación era de color despojo humano, el suelo no era cómodo y le dolía la cabeza.
Se desentumeció los dedos, atados a la botella y apartó el peso muerto del brazo de Judith en su estómago.
La mañana era de domingo, sonaba la radio, atascada en los 70.
No era un buen día para despertarse, bebió las últimas gotas dulces y volvió a dormirse.
Para siempre.

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