"Yo sola entre los Dioses conozco la llave de la estancia donde está sellado el rayo." Roberto Calasso.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Por si no lo sabías ya.

Me senté en el sofá del descansillo, con la espalda pegada a la pared y el suelo de madera rozando brillante mi mano.
Me vi pasar, abrirle la puerta, besarle, llevarle a la cama, desnudarnos a mordiscos.
Me vi llevarle de la mano a la ducha, riendo mientras me abrazaba la cintura con sus dedos de papel.
Me vi salpicar el agua fría, y la felicidad condensada en los espejos, y la película en la pantalla, y la guitarra abandonada a su suerte enel hueco de suelo de alfombra.
Y lo vi irse, y me vi sentarme y llorar.
El sofá dijo todo lo que necesitaba oír.
Que la ducha es demasiado grande y me ahoga, que la cama ruega tu vuelta y me ataca en cada pliegue, que el timbre implora la vuelta de tus manos diestras, Y que la ciudad es gris.

Lejana y gris.

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