"Yo sola entre los Dioses conozco la llave de la estancia donde está sellado el rayo." Roberto Calasso.

lunes, 24 de octubre de 2011

Toda la calle olía a pintura. La vi caminar acera abajo, con el pelo de hada volando como una
capa tras la espalda delgada, con los cristales de sus gafas Lennon destellando colores cegadores. Con las mejillas ausentes, con la respiración floja bajo el pecho.
Parecía haberse quedado estancada en unos eternos años sesenta.
Quedaba tan extraña su presencia en la ciudad… De todas formas le faltaba espíritu, sus pasos eran de un gris humeante, las falajes de sus dedos apenas sostenían las bolsas de colores neutros. La boca era inexistente, supérflua por completo, en una mueca abstraída y apática.
El mundo ha cambiado chica, adáptate o muere.
Taché su nombre de mi lista y seguí caminando mientras el tacto del aire me daba la espalda.

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