"Yo sola entre los Dioses conozco la llave de la estancia donde está sellado el rayo." Roberto Calasso.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Dali told me II

Venus ha vuelto ha salir en la otra punta del mundo.
El dolor, vac'io de sentidos, ata el plneta para que no salgamos huyendo a las estrellas que vigilan.
Me cogen de la mano y tu tacto se mueve conmigo y me acaricia desnuda.
Me susurran al oido y tu gusto me muerde la oreja.
Camino en una linea de pasos confusa y caotica, como tu logica, que me acosa entre tu risa y mi espalda.
La escarcha se pega a mis pestañas ya heladas de vacias, y tus ojos se pegan a los mios y me escrutan.
Mientras paso bosques de tus rizos despeinados tropiezo con la piedra de mi ignorancia.
Estoy sola rodeada de grandes fuegos, nuestro viento no llega a sus escombros y el calor quema mi piel sin el calmante de la tuya.
Chilla un pajaro y tu voz resuena en cada lunar de mi piel blanca recordando tu olfato recorriendome en escalofrios.
Amor, lo llaman, a que los cinco sentidos me persigan y cacen a cada segundo lejos de tu tiempo eterno y mi risa ingravida.
Enlazo mis dedos con la barandilla; Venus ha salido en la otra punta del mundo, y no estamos ahi para verlo.

sábado, 10 de septiembre de 2011

Dali told me

Las respiraciones de la sala se concentran al unisono. El pasaporte ha llegado, el trofeo se ha ido, el oro ha volado. Sobre unas uñas lima esparcidas por el suelo se ven pies con alas, atados al mundo, presos de la tierra humeda. Uno de ellos amaga un aleteo debil y terminal. El polvo es polvo, las lagrimas, lagrimas.
Rechina un lapiz cantando un solo sin melodia, nervioso, ciego, porque la oscuridad no hace rayas en la mesa.
Nada puede ser mas grande que el olvido, y nada puede ser tan triste como tenerlo todo. Y despues nada.
La ventana sonrie burlandose de tu mano y de la mia, separadas por millas de cristal turbio.
Yo no estoy, tu te has ido.
Saltan las pupilas como pelotas por el suelo de moqueta blanda, cada vez mas alto. 
Un par de tijeras corren por las escaleras gritando. "Mi ojo te mira". Pero no son los tuyos. Me observna acusadoramente mientras la bola de helado gira en el techo goteando purpurina recordandonos que la nada es nunca nada y el tiempo es demasiado eterno.