"Yo sola entre los Dioses conozco la llave de la estancia donde está sellado el rayo." Roberto Calasso.

lunes, 28 de febrero de 2011

Safo de Lesbos

                                                            ...no es que pretenda tocar ¿con las manos? el cielo.

        ¡Habla, lira divina, y de cantar no dejes...!

        Me estremece de nuevo desatador,
        ...agridulce alimaña invencible, Amor.
... yo te buscaba y llegaste,
y has refrescado mi alma que ardía de ausencia.


sábado, 26 de febrero de 2011

Parménides, te quiero

Todo está, es decir, la transformación no es más que una ilusión de nuestros sentidos. Nada comienza, nada se torna y nada acaba. El ser es la única realidad. Y es inmóvil, porque para permitir que este se desplace de donde está, a donde no está, habría que admitir la existencia de un espacio vacío que, no siendo, no puede existir, por cuanto el ser, por definición, lo llena todo por sí mismo. Lo que se identifica tambien con el pensamiento, por cuanto no se puede pensar más de lo que se es e, inversamente, no se puede ser más, que lo que se piensa.
Una flecha que vuela, está, en realidad quieta en el aire, porque a cada instante de su aparente carrera ocupa un punto quieto en el espacio.
El corredor más veloz no puede adelantar a la tortuga porque cada vez que ha alcanzado su posicion esta la ha rebasado ya. De hecho, un cuerpo, para moverse del punto A al B, ha de alcanzar la mitad de ese trayecto que es el punto C, para alcanzar el punto C ha de alcanzar la mitad de éste, osease, D, y así, sucesivamente hasta el infinito.
Dado que el infinito requiere una serie infinita de movimientos, es imposible recorrerlo en un tiempo definido.

Yo ahí lo dejo.
No tengo miedo de tí, sino de mí misma, sólo si prometes quedarte conmigo, quédate, quédate muy despacio.
Quédate porque te quiero.

jueves, 24 de febrero de 2011

Critica no constructiva hacia el tiempo

Buen título, ¿Verdad?, por primera vez me dirigo a un supuesto oyente-lector-lo que sea que seais y bueno, ya sabeis todo el rollo de que no escribo para nadie mas que para mi y bla bla bla.
Empiezo por decir que odio el tiempo, me parece la mayor prisión de la historia, sí, mucho más que los padres, los gobiernos o los profesores.
¿Disparatado?, puede, como un amigo diría, todo es relativo menos, en mi opinión, el tiempo.
El tiempo parece que nos persigue, que nos acecha, siempre diciendo cuando moverte, cuando comer o cuando dormir, cuando estudiar, cuando besar, cuando decir hola y adiós.
Cuando el reloj marca las horas nos presiona incluso más que la preciosa sociedad, todos le hacemos caso, es el gran dictador de nuestro tiempo.
Aqui no caben rebeldías ni clandestinidad porque el tiempo es omnipresente y todo lo ve, como Santa Claus, como Los Reyes Magos (marcas registradas de nuestro tiempo "avanzado") y con su Tic Tac es peor que los días.
El pequeño y maldito segundo que se acumula y así pasan horas, días, meses, años y te mueres, y ni una sola vez has probado a vivir sin reloj porque te da miedo, te sientes inseguro fuera del orden preestalecido desde siempre.
Y, en realidad, no vives, entre segundo y segundo pienso cerrar los ojos y no contar el tiempo más que por el sol y las estrellas.
Romanticismo aunque no sea mi corriente favorita, tiremos los relojes al grito de viva la libertad y censuremos al dios Cronos, el tiempo es sólo una manera de control más.
Y puedo afirmar y afirmo, que el culto al reloj es peor que la religión.

martes, 22 de febrero de 2011

Juegan blancas

Sé morder y sé arañar.
No me gusta que me tomen el pelo, no me gusta que me engañen y menos dejarme engañar, odio las trampas.
¿Guerra?, ¿Queréis guerra?, porque la guerra conmigo no es el jueguecito social del momento, mis batallas son serias, de las que hacen daño en el alma, la tuya o la mia, poco importa. La guerra, conmigo, no es pura moda pasajera de ver quien es el más "normal" del grupito, mis peleas gimen y lloran, mis peleas cortan. La guerra, ¿Conmigo?, la teneis perdida antes de empezar a jugar ni siquiera.
¿Quereis juego?, sé actuar, y a falsedades no me gana nadie, creédme que no, en mentir soy toda una experta.
¿Queréis prepotencia?, puedo ser la cosa más insoportablemente egocentrista del mundo, puedo hacerlo, de hecho me costaria menos que ser como soy.
Asique no os metais en cosas que se os quedan grandes, odio las mentiras, dejad de hablar por pura imagen y aprended algo que os sea útil porque también detesto que la gente desaproveche su vida.
Alá, juguemos a las máscaras.
¿Quién mueve primero?

miércoles, 16 de febrero de 2011

Rayuela

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.

martes, 15 de febrero de 2011

Jaula de pájaros

-Tenías tres lunares en la espalda que formaban extrañas constelacionesy terminaban entre lo más bajo de tu infinita columna y el escondrijo tras la pequeña oreja. Tenías otro lunar en el precioso pie níveo, que parecía cincelado en marfil egipcio, justo a la sombra danzante del tobillo y otro, el más hermoso, en el pómulo, al final de tu ojo, que parecía maquillado de tan negro.- Ríe y pone un brazo en tu hombro, tu género tiembla.
-Recuerdo que no eras hermosa, más que en las noches.
Ella se recoge el pelo, como entonces, y los recuerdos incendiantes asaltan tu estómago. Porque cuando aparta los rizos oro, como en los crepúsculos de éxtasis brillante, su rostro se ordena y la necesitas por completo, otra vez, aunque se vaya.
-¿Te quedarás esta noche John?
-Te deseo, me quedaré.- Y todo tu cuerpo palpita como una bomba en una jaula de pájaros y un cuco, descubierto su engaño por cóndors vengadores.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Y fue feliz

La había observado siempre a través de la ventana, del sucio cristal, escondido, desde siempre, observándola.


Habían crecido juntos, le había dolido verla con un chico, tumbados en la cama, le encantaba escucharla cantar, ver su cara de concentración en época de exámenes, especular sobre qué estudiaría, mirar sus pósters y sus cuadros.

Para Lucas ella era perfecta, lo suyo era un amor completamente metafísico, a veces incluso se rendía y pensaba en ella en las noches de placer solitario.

Cuando tocaba el violín, todo era triste si ella no estaba en la ventana.

Cuando se iba a dormir buscaba el nombre perfecto para ella, porque una chica tan hermosa debía tener un nombre perfecto, era de sentido común, casí tan lógico como la necesidad de hilo para la aguja y a su vez la aguja para el coser.

Clara, tenía que llamarse Clara, todo en ella era níveo, el pelo rubio plata, los ojos que parecían ser grises, la piel con pecas.

También el peluche de su cama debía tener nombre, quizás Judas, era algo que ella podría ponerle.

Y así se dormía Lucas, así pasaron los años hasta que un día la chica empaquetó sus cosas y se fue.

Ese fue un día terrible, dramático, se sentó, vacío en el borde de la ventana durante unos segundos y después volvió a la cama.

La encontraría, sí, seguro que ella volvería a por él, pensó llorando mientras respiraba gas. “La encontraré”, se repitió.

Y en el instante de cerrar los ojos casi pudo verse pintado en el cuadro del Bosco, ella y él en el paraíso verde éxtasis pintado.

Y fue feliz.