"Yo sola entre los Dioses conozco la llave de la estancia donde está sellado el rayo." Roberto Calasso.

lunes, 10 de enero de 2011

Laura contempla el amanecer rojo dorado y sonríe triste ante la estupefacción de sus ojipláticos compañeros.


Es un amanecer feo, pequeño y reprimido, como la gente de la ciudad, atrapado entre pequeñas ventanas negras y tapado por las cortinas de color gris apagado.

Laura recuerda los amaneceres de su hogar, en las viejas afueras de la misma ciudad, donde el sol de las mañanas se colaba entre las ventanas blancas y competía en color con los ladrillos rojos, tiñendo los prados y los patios de piedra, y las caras, las risas, haciendo cálido el frío.

Cambia tanto todo, la gente, que tiene miedo de si misma, ahora teme hasta al amanecer

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