"Yo sola entre los Dioses conozco la llave de la estancia donde está sellado el rayo." Roberto Calasso.

lunes, 24 de enero de 2011

5

He de añadir a este texto que sí, yo tambien odio los sacrilegios con personajes y demás, pero la enfermedad es aburrida y el Ibuprofeno abre vias de la imaginación insospechadas.


Sev sonríe al verla pasar, siempre tan segura y tan pequeña, con el pelo ondulado cobrizo recogido y mechones desordenados entre las orejas y el mentón encuadrando el rostro puntiagudo y sereno.


La mirada miel de ella chispea invisiblemente al verle y sonríe.

-Granger.

-Sev, ¿Cuándo dejarás de llamarme por mi apellido?-ríe ella para ocultar la ligera irritación que eso le produce.

-Es una mala costumbre.-titubea él cuando la chica se acerca y le abraza.

-¿Sabes que sería genial?-pregunta su voz cristal que al hombre de ojos negros le parece tan brillante.

-¿Mmm?-la invita a continuar mientras acaricia su pelo sobre la nuca, sin poder ni querer evitarlo, roza también la piel del níveo cuello bajo el pendiente derecho. La joven directora inclina la cabeza hacia ese lado.

-Hacerles marchar a todos y pasar la navidad contigo.

-Navidad.-protesta él adrede.-Deberías ir con tus padres.

-No voy a dejarte solo.-ataca.

-He vivido veinte años de mi vida solo, por una navidad más no pasará nada.

-¿Y sí…?-se ríe y pasa sus brazos alrededor del cuello del brujo, sus pequeñas manos se enlazan en los lacios cabellos negros y le mira, acercándose como hace siempre que sabe que conseguirá algo. Él puede oler su perfume, siempre huele a fuego, como el fénix y a tinta, a libros viejos y a flores del profundo bosque.

-¿Y sí…?-Insiste el hombre de nariz aguileña cruzando los dedos de su mano derecha, que descansa en la cintura baja de la chica, y deseando que no vaya a decir justo lo que cree que va a decir.

-¿Y si pasamos la navidad aquí?, tú.-le besa.-yo.-le besa de nuevo.-y mis padres.-gime para convencerle.

Él esconde el miedo de las pupilas negras bajo los párpados cerúleos y se esfuerza en no negarse, en no hacerla daño, sonríe rendido y abre los ojos de nuevo, sabe que se arrepentirá de lo que va a decir, pero ella es siempre tan convincente…

-¿Sabrán llegar?

Los ojos de su antigua alumna, salvadora del mundo, genio en todos y cada uno de los sentidos de la palabra y brillante maga dejan paso a la felicidad de una niña, y son los únicos ojos en el mundo que pueden hacerle cometer tantas tonterías, Sev la abraza mientras ella salta de emoción.

-¿Les caeré bien, Granger?

-Idiota, pues claro que sí.

Y en ese momento, él se da cuenta realmente de lo que va a hacer, y por primera vez en toda su vida, no le importa mostrarse, no le importa quererla y que la gente lo sepa, ya son mayorcitos, ya ha pasado todo, el mundo está en orden, Potter vive su vida lejos, no tiene que proteger a nadie, ni trabajar para nadie, sólo está ella.

Y por primera vez en veinte años, se permite la debilidad y la dependencia, su vida depende de ella, Hermione, de ojos marrones y cabello castaño, de cuerpo pequeño y nariz puntiaguda, de la directora, de una persona viva.

-¿Qué les dirás a los demás?

-Que tengo responsabilidades como directora para con mi profesorado.

Los dos ríen tranquilos.

-Les echarás de menos.

-¿A un par de casados con hijos pequeños y un montón de anécdotas de tiempos oscuros?, prefiero el reto de presentarte a mis padres.

-¿Reto?

-Claro, tendré que explicarles que estoy enamorada de un hombre dieciséis años mayor que yo, que siempre viste de negro, y que se dedica a mezclar ingredientes en un caldero de hojalata. Tambien tendré que decirles que me salvaste la vida numerosas ocasiones, que fuiste espía doble, confidente de las personas más influyentes de mi mundo y sin embargo siempre tan invisible, tan solitario. Tendré que hacerles entender que gracias a ti, he llegado a esto, y que te quiero.

-Siempre he odiado a los alumnos pelotas.

-Pues en tus tiempos siempre apoyaste más a Draco.-bromea ella.

-Sabes que no.-la abraza.

-Te quiero Sev.

-Te quiero Hermione.

Ella sonríe como un duendecillo y se separa. Los dos vuelven al trabajo.

Él nervioso por lo que pueda pasar en las fiestas.

Ella, feliz, feliz, feliz.

1 comentario:

  1. ¿Como se te ocurre juntar a Severus con Hermione? La verdad es que no me hacian buena pareja, pero ahora lo veo posible. jajaajjja
    PD: me gustó mucho eeh! :D

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