"Yo sola entre los Dioses conozco la llave de la estancia donde está sellado el rayo." Roberto Calasso.

lunes, 24 de enero de 2011

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Sé que serás perfecta, preciosa, sé que tus ojos mirarán mejor que cualquier otro, que tu sonrisa brillará más que cualquiera, que tu voz será la que diga las mejores mentiras, lo sé.


Lo sé y quiero oírlas, oír tus mentiras, sí, que me duelan tus engaños y llorar por ti, porque me apetece, así sin más.

Me apetece quererte, me apetece sentirme nervioso a tu lado, me apetece comerte y que me comas, tengo ganas de tus labios, de tus besos, de tus manos, de tus palabras, de tus piernas, de tus gritos y tus respiraciones.

Eres mi capricho de hoy y mi vida de mañana y me destruirás y terminaré todo, extasiado y corrompido por tu cuerpo, terminaré odiando a las mujeres rubias con ojos y uñas fuxias y no me importa, créeme, no me importa, te lo juro, moriré como Santa Teresa, moriré por no estar muerto cuando te vayas y me dejes.

Porque me dejarás, ¿Verdad?, y no viviré contigo no tampoco con tu ausencia. Y no sé si eres, si estás o si pareces, si vas o vienes y no me importa.

Y así, con estos versos, sálvame, sálvanos y deshazte en un charco que se mezcle con mis lágrimas y haz de mi sangre la tuya pues ya no quiero ver el mundo si me ciegas ni tampoco si me dejas a oscuras.

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