"Yo sola entre los Dioses conozco la llave de la estancia donde está sellado el rayo." Roberto Calasso.

lunes, 24 de enero de 2011

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Caras de sueño y miradas obtusas. Muchos parecen dormir en vida y morir al escuchar las explicaciones numéricas de hoy. Es pronto, tan pronto que parece no haber nadie despierto más que la clase y el sonido de algún coche que no ayuda. ¿Ha amanecido?, no, aún no.


Algunos escriben, estás seguro que no lo que deberían, ni siquiera escuchas.

Una chica con botas blancas parece no comprender y mira sin ver realmente nada, algunos sonríen ante los intentos del profesor por despertarles.

Una vocecilla aguda, de esas que se clavan en los tímpanos y que pertenece a una bajita rubia de última fila pregunta por enésima vez la misma duda, la clase no avanza a la par que el tiempo, y este tampoco se da mucha prisa.

Alguien adivina por pura suerte una tasa de variación media, el hombre de gafas compara las apasionantes funciones con la bolsa de valores y pide la siguiente página.

“Vamos a dar hoy todo el tema” murmura protestando tu compañero.

Fascinante, piensas una última vez. Intentas centrarte dejando a tu dueño, el papel, en compañía de un Bic solitario.

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