"Yo sola entre los Dioses conozco la llave de la estancia donde está sellado el rayo." Roberto Calasso.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Historias VI

Abres la puerta de la casa, Lisa está en el sofá.


-Ei.-saluda con voz ronca.-¿Lo tienes?

-Parecemos traficantes cielo.

-¿Tienes el material Luca Scippriani?-intenta imitar al padrino y cae en un ataque de tos.

-la familia est la familia Elisabetta.-finges con más éxito y mezclas el horrible medicamento naranja con agua fría.

La envuelves en una manta porque tiembla.

-Tienes fiebre.

-Lo sé.

-Bebe.-A regañadientes lo hace y te aparta.

-Sube y pinta o te pego.

-No.

-Luca.-protesta.

-¿Qué hay en la tele?

Gruñe.-Nada.

-Oh, chequeémos.

-Viajes.-exige.

-Viajes.-concedes.

-Eh, yo he estado ahí.-Méjico, pasas de canal, Italia, La toscana.

-yo he estado ahí.-gimes.

-¿Es tu casa?

-Más al sur.

-Es precioso

-El olor, la lavanda, la gente, cara casa, cara casa.-suspiras en tu idioma sin darte cuenta.

-Suena precioso, ¿Qué significa?

-¿Cara?, es como querida, amada, añorada, algo a lo que quieres.

-Cara Luca.

Ríes.

-No, así no, sería amata Luca.

-Amata Luca.-sonríe.

-La luna si veste d'argento,

il sole si sveste dell'or,

la notte nel gran firmamento

ci insegna l'amor.-cantas.

-Sigue, es preciosa.-se encoge en el sofá.

-Baciamoci sotto le stelle,

baciamoci senza parlar,

al lume di mille fiammelle

è dolce sognar.

Quando la luna appare

palpita solo amor.

Bello è fantasticare

nel buio splendor.-canturreas un par de veces la canción, esa canción, podría haber sido una cualquiera, pero no, es la canción de Marco, Lisa se ha dormido.-te echo de menos Marco, te echo de menos.

En un arranque de locura coges el teléfono y marcas.

-¿Sí?-una voz lejana, que parece hablar desde el pasado.

-Mamma.-consigues decir.

Luca!, ¡Come Marco!, ¡È Luca!

Una tercera voz, como quien anuncia la vuelta a casa del hijo favorito, suena de fondo y toda tu vida se te tira encima de golpe, te araña y te tumba en el suelo, con la garra del pasado sobre el corazón.

-Ciao Mamma.

-¿Come estai?

-Bene Mamma, bene.

-Mi dispiace tanto Luca, ¿Come è quella ragazza?, Sara mi ha detto.-explica y el temido pasado afloja el ataque y te regala una rosa.

-Oh mamma.-lloras.-Lisa è ben.

-¿Hai bisognio di cual cosa cara?

-No, sto bene, di andare a esporre il mio lavoro, ho una bella casa, I, ho visto nostra casa in televisione e ha dovuto chiamare, ¿Come estai?, ¿È Marco?-y la vida de agarra y te sacude para dejarte en un charco lleno de reflejos de niños de pelo trigo y campos de romero y hierba fresca, y calles de piedra y olor a horno y a cerámica.

-Luca.-y es su voz la que te hace respirar, es su voz, con ese precioso acento la que te hace sentir que algo encaja al fin, que no estás tan sola ni tan lejos de todo, que has hecho lo correcto.

-Marco, Marco, mi manchi.-ries y entre tus pómulos caen las lágrimas que ya no sabes si son de felicidad o añoranza, y que caen al suelo en carrera por desaparecer.

No quieres despertar a Lisa asique bajas la voz.

-Ti amo tanto Marco, Ho fatto, ¿Sai?

-Avete ancora andare a cavallo, cara?

-Se, ancora andare a cavallo.

-Oh, la mia ragazza, ti amo.

-Ti amo, anche voi, devo riattacare, può svegliarsi e non tutto di essa ancora abe.

-Oh, amata…

-So che Marco, lo so, devo riattacare, ciao, ti amo, ciao.-te despides entre susurros.

Te giras, Lisa está despierta, con la mirada perdida.

-¿Estás bien cielo?-tu inglés es pésimo tras volver a hablar tu lengua, ese hechizo envolvente.

Se da la vuelta.

-¿Lisa?, ¿Qué pasa?-no puede haberlo oído, es demasiado difícil de explicar.

-¿Ti amo Marco?-sisea.

-Oh.-dices en un quejido.

-¿Qué?, ¿No piensas explicarme nada?

-No es fácil.

-Me lo imagino, Luca y Marco, ¿Cuándo la boda?

-¿Boda?-ríes histéricamente.

-No tiene gracia que me engañes con un tio, un italiano, es totalmente inmoral y antiético.-protesta.

-¿Engañarte?-ríes-perdona, Marco.-suspiras.-Marco es mi amigo, de siempre, y es gay Lisa, gay cielo.

-Si ya, seguro, por eso llorabas.-insiste.

-Nunca te engañaría con un hombre preciosa, vamos, no me digas que no te fías de eso, nunca jamás he besado a un hombre, me atraen las mujeres, como tú, con esas curvas.-das un paso.-esa voz.-otro.-su poca paciencia.-juntas su nariz con la tuya.-y sus enfermedades insoportables.-la besas.

-¡Luca!-protesta.

-Pasemos la gripe juntas.

-Que romántico-ironiza.

-Cállate y deja que te bese bella.

Calle 10

-No puedes saberlo todo.


-No pretendo, sólo quiero saber algo, algo.

-¿Qué?

-¡No lo sé!, no sé quién eres.

-Soy Joe, la misma Joe de siempre.-dices con sonrisa triste.

-No J, no eres la misma, hay sombra en tus ojos, tus sonrisas no brillan, tus palabras guardan secretos, ni siquiera tus silencios son iguales.-Dan y su puta retórica tan expresiva que hace llorar a las piedras.-No eres la Joe a la que quise…-traga con un gesto de dolor.-…ni a la que quiero.

Y te mira, te mira y duele, porque le has hecho daño a la única persona importante, y sus ojos brillan como el cristal roto y pinchan, destrozan el alma y te dan ganas de olvidarlo todo, de decirla a Ella que no lo haces, que te olvide, que no vas a perderle, pero sientes la mano de Algio en tu hombro, amenazante o consoladora, no distingues, y sabes que Dan estará mejor sin ti, que vivirá, que podrá hacerlo.

-Lo siento.-te obligas a no llorar, a decirle adiós sin dudar ni un segundo, a borrar toda esperanza de su mirada.

-Adiós J.-dice y su voz se quiebra en mil trozos armónicos que se clavan en tu oído y huyes porque no puedes verle llorar, no lo soportas, y vuelves a casa de Algio, y se hace visible y muestra una pizca de humanidad más allá de sus ojos fuego.

-Adiós Dan.-murmuras.-Adiós.

Y así cierras el último capítulo de tu vida humana, y así, te dejas caer en las garras de Venus, de esa que dice ser tu madre, de esa que te pide tanto, esa a la que odias, y Algio te lleva al absurdo mundo suyo mal llamado Olimpo que se esconde en un sótano oscuro en la calle 10.