"Yo sola entre los Dioses conozco la llave de la estancia donde está sellado el rayo." Roberto Calasso.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Suena como una bomba.

-Sí, puede, la mesa servirá.
Caminas y os agachais tras una mesa de mármol.
-Tres, dos, uno...
El estruendo levanta polvo, gritos, llantos, cuerpos y sangre aparecen por la estancia.
-Cinco.
-Siete.-aventuras.
-¿Niños?
-Dos.
-Sí, dos.-asiente.
-¿Qué decias de Gauss?
-Su teoría es interesante.
-Sí, puede.
-Oh, espera.-alarga la mano y limpia una mancha de sangre de tu mejilla.- ya está.-sonríe.
-Gracias.-contestas y toses.
-¿Salimos?
-No es ncesario, probablemente habrá periodistas.
-Oh, ya...como ayer.
-Y antealler en el centro comercial.
-Y el lunes en el hospital.
-Si...
Fuera suenan más gritos, flashes, sirenas y tiros, dos más caen, una niña pierde un juguete, abandonado, pisado por una bota militar.
Empieza a llover y el agua entra por los huecos de las balas y las bombas en el techo.
Guerra, preciosa guerra, ironizas, ojalá nigún pálido hubiera pisado el país nunca.

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