"Yo sola entre los Dioses conozco la llave de la estancia donde está sellado el rayo." Roberto Calasso.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Historias V

-Eh, ya es hora de desayunar, al menos en mi habitación.

Parpadeas y apartas los ojos del lienzo, la miras, con una camisa blanca abierta y el resto de su cuerpo frente a tus ojos medio cerrados.

-¿Qué hora es?

-Las ocho, cielo.

-Café.

-Tendrás que pagar un precio.

-Café, por favor.-doblas los dedos agarrotados en el pincel y llenos de pintura, te quitas la camiseta sucia y los vaqueros horriblemente incómodos y te acercas a ella.

-Apestas a óleo.-susurra.

-Vamos a la ducha.-bostezas.

-Es una buena oferta.-ríe y su pecho sube y baja al ritmo del tintineo de su reír, te coge la mano y te arrastra hasta el baño, abre el grifo y te mete dentro, tiras de ella.

-A a.-canturrea y frunces el ceño.-yo ya me he duchado y por la cara que tienes no creo que estés en condiciones de ofrecerme nada más.-te guiña un ojo.-haré el café.

Sale por la puerta y la ves irse ausente, metes la cabeza bajo el agua y cierras los ojos, dejando el cuerpo en total inercia, relajando tus músculos con el agua fría, los brazos cuelgan, doloridos, los dedos chispean en puntazos de dolor agudo y tiemblan, te duelen hasta las uñas.

Sales del agua, sacudes tu pelo que se seca casi al instante y te envuelves en la toalla, el vapor del baño huele a sudor y pintura, dulce perfume de tus noches, menos desde que está ella.

Bajas a la cocina con la toalla a tu alrededor, sonriendo, ya estás despierta, quieres demostrarle al mundo que la quieres, quieres gritárselo a todos, tú, Luca, una mujer, amas a Lisa, otra mujer, y no hay más que hablar.

-Vaya.-dice al verte bajar.-¿Ahora te gusta la ropa ajustada?-ríe y te unes a ella, nunca has dejado ver tu cuerpo, nunca antes.

-¿Tienes mi café?

-¿Tienes mi premio?-dice desafiante.

Dejas caer la toalla y te acercas a la meseta ante su mirada de estupor, tiendes la mano y posa la taza blanca sobre ella.

-Bien.-dices cantarina.

-Muy, muy bien.-parece entrecortar su voz.-Dios Luca.

-¿Lisa?

-¿Por qué me haces esto?-sonríe.

-Yo no hago nada.

Gruñe.

-Sabes a lo que me refiero.

-No del todo.

-Mike me está esperando.

-¿Es hoy?.-mierda, los papeles del divorcio.

-Si cariño, es hoy.-suspira.

-Yo, iré contigo.

-No no, quiero decir, no es lo más adecuado, ¿entiendes?

-No, no entiendo.

-No firmará si te ve.

-¡Aaaa!.-gritas.

-¿Qué te pasa?

-Que odio esconderme, eso es lo que pasa Lisa, que arriesgo todo, mi carrera, mi familia, mis amigos y mis contactos por ti y no me dejas ayudarte en nada y es muy frustrante, ¿sabes?

Te besa y te apartas.

-No, vete o llegarás tarde.-subes las escaleras y buscas ropa, vaqueros, camiseta y un jersey, de esos grandes que te hacen sentir protegida, escondida, subes de nuevo al ático, cierras con llave y coges los pinceles.

-Luca.-llama a la puerta.-Luca me voy, cuando vuelva hablaremos de esto, yo no, es inútil.-murmura.

Escuchas cerrarse no muy suavemente la entrada y aprietas los dientes.

-Eres estúpida Luca, estúpida.-sacudes los pinceles y algo de agua azul mancha el suelo, vuelves al dibujo.

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