"Yo sola entre los Dioses conozco la llave de la estancia donde está sellado el rayo." Roberto Calasso.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Historias III

Esa frase era tan, tan como Lisa, tan como tú Lisa, segundo día sin ella, respiras hondo y el olor de su perfume por el ático te absorbe y te confunde, ¿Cómo puede no estar?, ¿Cómo puede haberse ido?, las tostadas saltan en un chasquido de murmullo ruidoso, estás y no estás, respiras y no respiras, es odiosa la comparación en el espejo, has adelgazado, más de lo que ella te habría permitido nunca, los pómulos se clavan en tu piel, de mejillas tostadas, los ojos, entre verde y castaño se te cierran, hasta las pestañas parecen haberte encogido y tomado un color gris cenizo. El pelo corto, castaño y rizado se te despeina en ondas y giros imposibles, metes la cabeza bajo el grifo, agua fría, al menos tu cara, de frío, recupera color, abres los labios que se despegan con un sonido seco y tomas aire con dificultad, el aire duele, el agua duele, todo duele desde que ella no está.


Segundo día, vuelves a la cama, no quieres saber nada del mundo ni que el mundo sepa nada de ti.

No hay comentarios:

Publicar un comentario