"Yo sola entre los Dioses conozco la llave de la estancia donde está sellado el rayo." Roberto Calasso.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Suena como una bomba.

-Sí, puede, la mesa servirá.
Caminas y os agachais tras una mesa de mármol.
-Tres, dos, uno...
El estruendo levanta polvo, gritos, llantos, cuerpos y sangre aparecen por la estancia.
-Cinco.
-Siete.-aventuras.
-¿Niños?
-Dos.
-Sí, dos.-asiente.
-¿Qué decias de Gauss?
-Su teoría es interesante.
-Sí, puede.
-Oh, espera.-alarga la mano y limpia una mancha de sangre de tu mejilla.- ya está.-sonríe.
-Gracias.-contestas y toses.
-¿Salimos?
-No es ncesario, probablemente habrá periodistas.
-Oh, ya...como ayer.
-Y antealler en el centro comercial.
-Y el lunes en el hospital.
-Si...
Fuera suenan más gritos, flashes, sirenas y tiros, dos más caen, una niña pierde un juguete, abandonado, pisado por una bota militar.
Empieza a llover y el agua entra por los huecos de las balas y las bombas en el techo.
Guerra, preciosa guerra, ironizas, ojalá nigún pálido hubiera pisado el país nunca.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Navidad

Sales a la calle, luces en las tiendas, en los árboles, en las calles y en las farolas.
-No jodas.-murmuras.
-Feliz Navidad.-grita un hombre que reparte caramelos en un centro comercial.
-No jodas.-repites.
Das un par de pasos.
-Sorpresa.-dice su voz cuando llegas al punto de encuentro. Gruñes al ver el papel brillante en sus manos.
-Eh, no seas aguafiestas.-te besa y suspiras.
-Mantengo el gruñido.
-Lo obviaré.
-Tú misma.
-Oh vamos, no seas borde, Ryan Philipes vas a abrir eseregalo ahra o esta noche no podrás usarlo.- te guiña un ojo.
-Bendito consumismo?-pruebas y deshaces el lazo.
-Mejor.
Algo se mueve dentro de la caja y maulla.
-No jodas.
-Te repites, ¿Sabes?
-Oh, Sam, no me estas regalando un puto gato, ¿Verdad?
-Es precioso, mira que ojos.
El bicho se engancha a tu jerseyde perlé verde con sus uñas y te mira temblando consus condenados y enormes ojos azul nube. Gruñes y él te responde.
-oooh, mira, le gustas.
-Me debes un beso, pero de esos que hacen época.
-Me alegro de que te guste.-dice y te besa, el bicho protesta al verse atrapado y maulla. Sam ríe.
-Lo que faltaba.-suspiras.-vamos a casa bicho, cosa, lo que seas.
-Oh, busquémosle nombre, mírale, es una monada.
-Oh, sí, claro, es una monada.-imitas el tono de su voz y frunces el ceño.
-Nombre.-te amenaza.
-Orejas, patas, mancha, cola, calcetines, ¿Qué más da?
-Ryan Philipes...
-Te repites cielo.-sonríes.
-Vete a la mierda, vamos Joya, déjale, le falta un cromosoma.-dice y te quita al bicho.
-¿joya?, es ridículo.
-¿Calcetines?-contraataca.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Historias V

-Eh, ya es hora de desayunar, al menos en mi habitación.

Parpadeas y apartas los ojos del lienzo, la miras, con una camisa blanca abierta y el resto de su cuerpo frente a tus ojos medio cerrados.

-¿Qué hora es?

-Las ocho, cielo.

-Café.

-Tendrás que pagar un precio.

-Café, por favor.-doblas los dedos agarrotados en el pincel y llenos de pintura, te quitas la camiseta sucia y los vaqueros horriblemente incómodos y te acercas a ella.

-Apestas a óleo.-susurra.

-Vamos a la ducha.-bostezas.

-Es una buena oferta.-ríe y su pecho sube y baja al ritmo del tintineo de su reír, te coge la mano y te arrastra hasta el baño, abre el grifo y te mete dentro, tiras de ella.

-A a.-canturrea y frunces el ceño.-yo ya me he duchado y por la cara que tienes no creo que estés en condiciones de ofrecerme nada más.-te guiña un ojo.-haré el café.

Sale por la puerta y la ves irse ausente, metes la cabeza bajo el agua y cierras los ojos, dejando el cuerpo en total inercia, relajando tus músculos con el agua fría, los brazos cuelgan, doloridos, los dedos chispean en puntazos de dolor agudo y tiemblan, te duelen hasta las uñas.

Sales del agua, sacudes tu pelo que se seca casi al instante y te envuelves en la toalla, el vapor del baño huele a sudor y pintura, dulce perfume de tus noches, menos desde que está ella.

Bajas a la cocina con la toalla a tu alrededor, sonriendo, ya estás despierta, quieres demostrarle al mundo que la quieres, quieres gritárselo a todos, tú, Luca, una mujer, amas a Lisa, otra mujer, y no hay más que hablar.

-Vaya.-dice al verte bajar.-¿Ahora te gusta la ropa ajustada?-ríe y te unes a ella, nunca has dejado ver tu cuerpo, nunca antes.

-¿Tienes mi café?

-¿Tienes mi premio?-dice desafiante.

Dejas caer la toalla y te acercas a la meseta ante su mirada de estupor, tiendes la mano y posa la taza blanca sobre ella.

-Bien.-dices cantarina.

-Muy, muy bien.-parece entrecortar su voz.-Dios Luca.

-¿Lisa?

-¿Por qué me haces esto?-sonríe.

-Yo no hago nada.

Gruñe.

-Sabes a lo que me refiero.

-No del todo.

-Mike me está esperando.

-¿Es hoy?.-mierda, los papeles del divorcio.

-Si cariño, es hoy.-suspira.

-Yo, iré contigo.

-No no, quiero decir, no es lo más adecuado, ¿entiendes?

-No, no entiendo.

-No firmará si te ve.

-¡Aaaa!.-gritas.

-¿Qué te pasa?

-Que odio esconderme, eso es lo que pasa Lisa, que arriesgo todo, mi carrera, mi familia, mis amigos y mis contactos por ti y no me dejas ayudarte en nada y es muy frustrante, ¿sabes?

Te besa y te apartas.

-No, vete o llegarás tarde.-subes las escaleras y buscas ropa, vaqueros, camiseta y un jersey, de esos grandes que te hacen sentir protegida, escondida, subes de nuevo al ático, cierras con llave y coges los pinceles.

-Luca.-llama a la puerta.-Luca me voy, cuando vuelva hablaremos de esto, yo no, es inútil.-murmura.

Escuchas cerrarse no muy suavemente la entrada y aprietas los dientes.

-Eres estúpida Luca, estúpida.-sacudes los pinceles y algo de agua azul mancha el suelo, vuelves al dibujo.

martes, 9 de noviembre de 2010

Perlas de brillo y olor a polvo

Te envuelves en la camisa mientras tu estómago se rebela por centésima vez en el mes.

Ves la lluvia, te distraes con su caida, una gota tras otra, una fugaz vida del cielo a la tierra, y así, siempre, interminablemente, el agua que todo lo ve, no serás nadie para esas pequeñas perlas de brillo y olor a polvo, una vida más tras otra, tantas habrán visto, insignificancia.
Los cristales brillantes siguen cayendo, creando su música, chocando contra los tejados, tuberías, el suelo, las ventanas, rebotando en la dura, gris y luminosa ciudad, tu mente no alcanza a abarcar la cantidad de gotas que estarán cayendo.
Nacer, morir, subir, volar y caer, como en una montaña rusa, deslizarte por el tronco de un árbol, olor a hierba, resbalar por una hoja y sacar guiños al sol, deshacerte y que te respiren, y llegar al mar, al inmenso océano y volver a volar, y que los niños jueguen contigo a las carreras, los sueños se besen bajo tu tormenta y respladecer en un rayo que sólo se capta un segundo, que sólo contadas personas ven y hacer feliz a alguien, servir de inspiración, de nostálgico recuerdo, que bailen los locos empapados y caer en un café.
Deja de llover y vuelves a tu mundo, por desgracia, te ha tocado ser persona en la lotería del destino, una pena, con lo que te gustaría ser una perfecta gota inmortal entre tantas, azul y fresca, siempre azul

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Historias IV

Tercer día, el teléfono te despierta.


-Luca, Luca, ¿Estás bien?

-Sara, no quiero hablar.

-joder Luca, eres mi hermana, mamá está preocupada por ti.

-Tú no.

-¡Claro que sí!, entiendo que perder a una amiga te haga sentir mal pero…

-Lisa era mi novia, mi mujer, la tia a la que me follaba, a la que quería y con la que planificaba un futuro Sara, no era mi amiga.-le gritas al auricular, es la primera vez que oyes tu voz ronca decir algo con fuerza, por ahí no pasas.

-Luca, ya hemos hablado de esto, no sabes lo que quieres, ¿recuerdas a Marco?, pues quiere verte, está preocupado.

-Que se vaya a la mierda, Sara me gustan las mujeres joder, soy bollera, lo que quieras, si, el anticristo, déjame en paz, sólo quiero que no me hagas discutir esto ahora.-contienes un sollozo por puro orgullo.

-Tenía que intentarlo Luca, lo hago por ti.

-No estoy bien Sara, no quiero hablar de esto.-cuelgas el teléfono de un golpe, un chasquido sordo que aleja la voz de tu hermana por primera vez en años.

Lisa, tu dulce Lisa.

-¿Dónde estás?-dices en rima quebrada.-¿Dónde coño te has metido?, no puedo vivir sin ti joder.-te echas a llorar y te abrazas a su cojín, de nuevo a su cojín, como si conservase su calor, el de su piel.

Tercer día, sueñas, ella no está, Lisa ya no está.

Historias III

Esa frase era tan, tan como Lisa, tan como tú Lisa, segundo día sin ella, respiras hondo y el olor de su perfume por el ático te absorbe y te confunde, ¿Cómo puede no estar?, ¿Cómo puede haberse ido?, las tostadas saltan en un chasquido de murmullo ruidoso, estás y no estás, respiras y no respiras, es odiosa la comparación en el espejo, has adelgazado, más de lo que ella te habría permitido nunca, los pómulos se clavan en tu piel, de mejillas tostadas, los ojos, entre verde y castaño se te cierran, hasta las pestañas parecen haberte encogido y tomado un color gris cenizo. El pelo corto, castaño y rizado se te despeina en ondas y giros imposibles, metes la cabeza bajo el grifo, agua fría, al menos tu cara, de frío, recupera color, abres los labios que se despegan con un sonido seco y tomas aire con dificultad, el aire duele, el agua duele, todo duele desde que ella no está.


Segundo día, vuelves a la cama, no quieres saber nada del mundo ni que el mundo sepa nada de ti.

Perfectamente programados

Claro que sí, sigamos las normas, tú en tu sitio, yo en el mio, integremosnos en la preciosa y codiciada sociedad, saquemos los guantes blancos, la hipocresía y los ataques cínicos, sirvamos el té y practiquemos las influencias, encontremos los puntos débiles de cualquiera que ose desordenar nuestro precioso orden y destruyamosle, desde dentro, desde donde duele, seamos copias, siervos, perfectamente programados para hacer y decir lo de siempre, pensemos que pensar no es lo adecuado, busquemos solo la diversión, dentro de su molde, claro, la que todos quieren, seamos iguales, igual de ironicos, igual de adolescentes, igual de sinceros, en esa manera falsa de la sinceridad, seamos sociables, ¿Te unes?, la verdad, creo que ya es hora de empezar a guiar mi barco a olas mas rápidas, al riesgo y al peligro, lejos de estas simples aguas.


Juguemos a no jugar, juguemos y apostemos todo a no ser nadie, solo tú, solo yo

martes, 2 de noviembre de 2010

-¿Estás seguro de esto?, deberás ser el corazón de mi cabeza, el pulmón de mi planeta, el sol de mi universo, deberás abrazarme cuando tiemble de miedo y olvido, perdonarme mis errores, que no serán pocos, resolver mis dudas estupidas y tomar café conmigo bajo la lluvia, no será fácil.


-¿Y qué recibo a cambio?

-Tendrás todos los besos que puedas recibir, las palabras que puedas escuchar, y me tendrás a mi, entera, sola, seré solo yo, en mi máxima espresión, sincera en todos los aspectos, seré como nunca he sido con nadie