"Yo sola entre los Dioses conozco la llave de la estancia donde está sellado el rayo." Roberto Calasso.

viernes, 22 de octubre de 2010

Historias I

Paredes grises, sillas en círculo, se sienta, escuchas, reza, sí, reza por sus vidas, reza por sus almas, pero sobre todo, pobre iluso hipócrita, reza para sentirse útil y bueno, y en plegaria muda, susurrante o fanatica le pide a su dios imaginario que con su grácil mano cure los cánceres, cure las heridas, zanje los dolores y erradique lapena y la desesperación.

Sí, mi mujer también a muerto, sí, estoy bien,bien jodida, sí, estoy en un hospital, y sí, considero esto una jodida y repugnante gilipollez autocompasiva.

Tampoco sé qué estoy haciendo aquí, ella está muerta, era inevitable, cáncer, terminal dijeron los semblantes de los médicos en falsa pena, compasión odiosa, para ellos una más, tu Lisa, tu Lisa una más, indignante, ofensivo, tres semanas, un hijo que nunca adoptareis, una casa que nunca comprareis, un viaje que nunca hareis, un perro por el que nunca discutireis con nombres absurdos, sólo te queda su chaqueta, su cartera, su vestido en tu casa, sus zapatillas azules y un pendiente que enganchó en tu almohada, un post-it con su letra, "Chocolate", y recuerdos vacíos y grises.

Sí, la vida es una mierda, y tú estás metida en ella hasta el cuello.

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