"Yo sola entre los Dioses conozco la llave de la estancia donde está sellado el rayo." Roberto Calasso.

martes, 17 de agosto de 2010

La luz de aquel día era una luz especial

La luz de aquel día era una luz especial, y ella lo percibía, el sol comenzaba a ponerse y abundaban los tonos celestes en armonía con los fulgores naranjas, el tráfico de la ciudad reflejaba sus destellos en los ojos de Él, parecía como si su color azul turquesa natural se mezclase con todos los demás reflejando un tono extraño como un Aleph que era todos los colores y ninguno, ella, que nunca había creído en la magia se imaginaba capturando sus ojos, que tenían su propio brillo en algún papel descuidado, en un rincón de su mente para que no se fuesen nunca, para que sus pesadillas no se cumpliesen jamás.


Por un segundo apartó la mirada al verse descubierta y se sonrojó, aliviada por el rojizo color que el cielo imprimía entre las sombras de sus pestañas.

-¿Qué?-rió Él.

-Nada.-sonrió ella como una completa chiquilla enamorada e irracional, lo que era.

Los dos volvieron a mirar al frente, al ajetreo, cada uno en su burbuja compartida, Ella completamente ajena a todo excepto a la pequeña porción de su hombro en contacto con el de Él que parecía pedir más.

Respiró hondo una vez, cerrando los ojos y pensando en alguna otra cosa irrelevante, pero el hormigueo de su piel en contacto con la chaqueta de Él pudo con ella y sonrió de nuevo.

Respiró por segunda vez y Él se inclinó un instante, dejándola a ella en suspense e intriga, en agonía y desesperación un par de segundos.

Respiró por tercera vez, esta con alivio al volver girarse él y tocarla de nuevo, algo dulce y nervioso, rápido y eufórico ascendió por su estómago y su respiración se entrecortó en la cuarta bocanada.

-¿En qué piensas?-le sobresaltó el tono de su voz, esa que parecía conocer, pero era incapaz de evocar con sus melódicos matices.

-En muchas cosas.-fue la única respuesta coherente que consiguió articular y rió por lo absurdo de sus palabras.

-Ejemplo.

-En la luz.

-Es bonita.

-Es especial.

-Es diferente.

Y los dos rieron por su juego de palabras, solo entre ellos dos, suyo y de nadie más.

Se miraron unos instantes y Ella pareció querer decir algo, ¿Qué podía decir?, era inútil, no era capaz de hablar, toda su mente se concentraba en la luz, en sus ojos, en su media sonrisa, y en la profundidad de su manera de mirar, Él apartó los ojos y ella los cerró por un instante presa de su estupidez, prometiéndose que nunca volvería a dejar escapar una oportunidad así, sabiendo que se mentía a si misma, aún así, la luz era especial y sus ojos eran lo único importante ese día, lo único que la podía apartar de sus pesadillas.

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