"Yo sola entre los Dioses conozco la llave de la estancia donde está sellado el rayo." Roberto Calasso.

jueves, 19 de agosto de 2010

Final.

Parte 4-Rubí.


ELLA

La lluvia cae encima de ti, no importa, tú sólo le ves a Él, bueno, a Él y a Ella claro, cómo no verla.

Su pelo rubio mojado, la ropa blanca empapada que trasparenta el rojo sujetador, las piernas bronceadas y, y sus ojos cerrados, con grandes pestañas, la piel dorada y los labios cerezas alrededor de los de Él.

No tiene sentido, no puedes pensar, ni siquiera eres capaz de gritarle, de llorar, de enfadarte, porque en el fondo sabes que era cuestión de tiempo, que lo vuestro era demasiado bonito, demasiado perfecto, que Él siempre ha sido así y no va a cambiar por ti, que eres estúpida y les contemplas besarse unos minutos más, torturándote.

Cada gota taladra tu pensamiento vacío como miles de agujas, no puedes pensar, no quieres pensar, sabes que si lo haces todo esto te aplastará.

Entonces Él te mira, llevas ahí el tiempo suficiente, no te has percatado de que las lágrimas que caen de tus ojos se confunden por la lluvia, de que le miras sin ver.

Intuyes que se acerca, sin palabras, sin nada, no eres capaz ni siquiera de odiarle, de gritarle, de pegarle incluso.

Te escapas como un gato asustado cuando intenta abrazarte, y te alejas, y Él te deja alejarte.

Caminas sin rumbo, los ojos verdes de esa chica te persiguen unidos a los de Él, las calles se te hacen cortas, deambulas sin rumbo, ni siquiera te das cuenta de que una cara que conoces te mira fijamente llamándote.

Tus ojos te recuerdan a los de Él y te alejas corriendo pero te persigue hasta que te acoge en sus brazos y lloras, lloras porque le has perdido.

-Amy, Amy tranquila, ¿Qué te ha hecho?

Es Luck, no puedes hablar, no eres capaz de decirle nada, Él sigue abrazándote, te consuela y te sienta en un banco, sus brazos alrededor de ti.

-Estás empapada Amy, te llevaré a casa.-dice.

Niegas asustada, no quieres ir a casa, no, Ian estará allí.

-A mi casa Amy, Ian no estará allí, te prometo que no te hará daño.-te gira.-Amy mírame, todo irá bien, te lo prometo.-su voz suave y sus ojos entran en tus sentidos, devolviéndote a la realidad.

Te apoyas en su hombro y te calmas, en silencio caminas a su lado, despacio, Luck sujeta todo el peso de tu cuerpo y te guía hasta su casa donde te acuesta en la cama, las pesadillas te persiguen toda la noche, cada vez que despiertas Luck está ahí, a tu lado.

-Todo irá bien.-repite cada vez que tu respiración se acelera y tus lágrimas amenazan con desbordarse.-Todo irá bien.

Y al fin, en la madrugada el negro sueño, la nada te lleva, tu mano en la de Luck, la otra alrededor de ti.

ÉL

Rubí se acerca, sus ojos esmeralda fuego se hunden en ti y te hipnotizan, está mojada, apetecible, insinuante, y sus labios cereza parecen diamantes esperando a ser besados

Sacudes mentalmente la cabeza, Amy piensas, Amy

Te encierras en Amy, en lo que sientes por ella, Amy, Amy, Amy

Rubí te besa y entonces te pierdes, te pierdes en ella, en sus labios fresa, en el tacto de su pierna suave contra tu cuerpo, de su pecho, de su cuerpo mojado y sus manos que te acercan más a ella

Amy piensas antes de dejarte llevar, Amy

Te separas al cabo de unos minutos, una sensación horrible crece en ti, y entonces, justo entonces todo da vueltas y Amy está ahí, bajo la lluvia, sin hacer, ni decir nada, y te mira como si no te viera

Y tú eres un imbécil y te odias.

Tratas de acercarte a Ella, lentamente y huye, Amy huye, algo dentro de ti se rompe, al final has acabado haciéndole daño, y lo peor es que los dos lo sabíais.

Ella corre y tú la dejas ir, no puedes hacer otra cosa.

Vuelves a casa, Luck tampoco está, te sientas en el sofá blanco y piensas, ¿Dónde estará Ella?

Y corres a la puerta con la esperanza de encontrarla y te paras, te paras porque la ves pasar en brazos de Luck.

Y tu mundo se viene abajo, y todo ha sido por una estúpida noche, ya nada tiene sentido y las pesadillas te asaltan hasta el amanecer.

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