"Yo sola entre los Dioses conozco la llave de la estancia donde está sellado el rayo." Roberto Calasso.

martes, 17 de agosto de 2010

Él y Ella

Parte 1- Me rindo.


ELLA

Suspiras mirando a la ventana, el sol te daña los ojos, no te importa, Él está allí abajo, corriendo.

Ríe mientras saluda a las chicas que susurran azoradas.

Pones los ojos en blanco mientras te dice hola con los labios y clava su mirada clara en la tuya.

Apartas la vista mientras Él sigue corriendo y tratas de concentrarte en la lección de hoy que se te hace especialmente pesada.

Garabateas un par de palabras en tu libro, tratando de tomar apuntes, pero la ventana, esa odiosa superficie transparente te llama así que vuelves la vista hacia el patio.

Él sonríe hablando con un par de crías que intentan parecer mayores jugando con su pelo y parpadeando lentamente con sus ojos pintados.

Él las sigue el juego.

Al fin suena el timbre y escapas rápidamente de esas cuatro paredes que te hacen sentir presa.

Aceleras el paso tratando de no cruzarte con Él, de no sonreír como una idiota ante su blanca sonrisa pero Él ha sido más rápido y ya está ahí, esperándote con el pelo recién mojado tapando sus luminosos ojos mar.

Se acerca a ti y tratas de no sentir nada, de dejar la mente en blanco mientras camináis a casa.

Te abraza y rindiéndote de dejas abrazar.

Unas chicas pasan por vuestro lado, sabes lo que piensan, una chica tan simple con un chico tan espectacular, mientras dejan caer sus ojos y apartan con un ágil ademan el pelo largo dejando ver la piel de sus hombros y le sonríen al pasar.

Él las ignora y te pega más a su cuerpo.

Sabes que no tienes nada que perder, no te importa nada ya, sabes que no puedes olvidarle, ni podrás hacerlo nunca.

-Está bien.-suspiras cuando llegáis a tu puerta.- me rindo.

Su sonrisa te deslumbra y, antes de que te des la vuelta Él te besa, frunces el ceño ante lo inesperado pero te dejas llevar, ya nada importa.

Cuando se aparta os observas en el espejo.

Él es tan perfecto, en todos los sentidos, y tú sólo eres tú, nada extraordinario y Él te mira como nunca ha mirado a ninguna.

ÉL

Corres bajo el sol mirando su ventana y la ves a través de los reflejos del cristal, es preciosa, suspiras y das otra vuelta más, saludando ausentemente a unas chicas.

Cuando vuelves a pasar por su ventana Ella te mira, susurras un hola y la miras a los ojos, bueno, todo lo fijamente que puedes mirarla mientras corres, pero su mirada, oscura, sincera, penetrante, te sirve con mirarla un segundo.

Haces una pausa y charlas con un par de chicas menores que tratan de llamar tu atención, les sigues el juego, sabes que Ella te mira.

Intuyes que llega la hora y te duchas rápidamente, corriendo hacia la puerta, esperándola.

La ves, con el pelo despeinado y los libros aun en el brazo, brilla, brilla tanto, es tan diferente.

Te acercas a Ella tratando de no besarla allí mismo y camináis hacia su casa en silencio.

La observas durante todo el camino y te atreves a abrazarla, tu corazón palpita más deprisa cuando Ella no se aparta, ni si quiera de das cuenta de cómo os miran las chicas que pasan a vuestro lado, solo tienes ojos para Ella, asique te la acercas más.

Llegáis a su puerta y la ves cerrar los ojos, no quieres soltarla.

-Estás bien, me rindo.-dice con esa preciosa voz, esa que oyes en tus sueños, y tu respiración se acelera, dándote cuenta de lo que acaba de decir, tu mente va tan deprisa que lo único que quieres hacer es besarla, y lo haces, claro que lo haces, no tienes nada que perder.

Cuando la liberas os miráis en el espejo, tú, que siempre has sido hombre de muchas mujeres, el libre, el de las relaciones de una noche, y Ella, Ella es perfecta, en todos los sentidos, es extraordinaria, maravillosa, miras a través del espejo su mirada oscura, la miras como nunca has mirado a ninguna otra.

No hay comentarios:

Publicar un comentario