"Yo sola entre los Dioses conozco la llave de la estancia donde está sellado el rayo." Roberto Calasso.

martes, 17 de agosto de 2010

12-Sybil

El sol se cuela entre las cortinas blancas, observas a Sybil tumbada en tu sofá, el pelo rubio corto y despeinado, las perlas grises de sus ojos cerradas y una sonrisa en sus labios rosas.

Al final lo ha conseguido, si, estás enamorada de ella, aunque sea una niña, aunque nadie lo entienda, Sybil es a quien quieres.

No se ha rendido ni un segundo, es tan frágil y tan fuerte a la vez, tan decidida, tan orgullosa cuando te mira a los ojos, cuando alza su barbilla desafiante.

Cuando te besa sabiendo que no puedes resistirte por mucho que quieras.

Y ayer, ayer consiguió lo que quería, si, eres completamente suyo, lo eres en cuerpo y alma a pesar de que nunca creíste en las frases cursis, a su lado cobra sentido cada palabra.

Y aunque su apariencia sea decidida es tan inocente, tiene miedo, y lo sabes, no importa, no tienes prisa.

Contemplas su cuerpo, largo y esbelto, pálido y la arropas con la manta, está helada.

No quieres despertarla asique te sientas y la contemplas mientras piensas si tu elección es la correcta.

Es poco más que una niña y tú, tú tienes la sensación de que no la mereces, de que no debería estar contigo, de que la harás daño de algún modo u otro, de que eres un egoísta.

Si, un egoísta porque sabes que ahora tu opción está claramente escogida, que la amas, si, por muy fuerte que suene esa palabra, que quieres que se quede contigo, ahí, despertarte y acostarte con ella a tu lado, abrazarla, besarla y acariciarla, la quieres sólo para ti, aunque eso no sea lo mejor.

Sybil abre los ojos, sus dulces ojos brillantes y los clava en ti, se levanta tapándose con la manta alrededor de sus hombros y se sonroja ligeramente.

-Buenos días.-susurras con una sonrisa.

-Buenos días.-dice.- Dean…

-Sybil…

-Siento lo de ayer, yo, no quería molestar.

-Te quiero.-dices.

Sonríe con sus blancos dientes y sus ojos plateados de deslumbran.

-¿Estás seguro?

-Te quiero.

Te acercas a Ella que te hace hueco en el sofá, la miras a los ojos para convencerla.

-Te quiero Sybil Shane, y ya no me importa.

Abre la boca y respira hondo, su pecho se eleva y te acercas, tu mano acaricia su cuello.

Sybil se aparta algo asustada, te acercas un poco más, ya no puede huir de ti y sonríes pegándote a ella, hasta que su pecho toca el tuyo, ladeas la cabeza sin dejar de mirarla, cuando parece que ya no va a asustarse la besas.

Simplemente pegando tus labios a los suyos, sabes que no es suficiente para ti, te separas.

Entonces te sorprende, como siempre hace y te besa ella.

Estás en el séptimo cielo, Sybil es tuya, solo tú, ella y todo el tiempo del mundo.

El verano es vuestro y te pierdes en sus ojos ceniza.

No hay comentarios:

Publicar un comentario