"Yo sola entre los Dioses conozco la llave de la estancia donde está sellado el rayo." Roberto Calasso.

miércoles, 9 de junio de 2010

Mentira, mentira y mentira...

¿Porqué mentimos?, la estúpida pregunta del millón.

+¿Estás bien?
-Si
Mentira, mentira y mentira.
Y tú lo sabes, y sabes que Él también lo sabe y aún así sigues mintiéndole, a Él y a ti misma claro.
Pero, ¿Porqué?, ¿Para qué?
Miedo, esa es la palabra, la respuesta a la incógnita.
Tienes miedo, miedo de alejarle, de parecerle una cría, una persona pequeña, irrelevante, tienes miedo de perderle.
Y no, no estás bien, no lo estás y te sientes cobarde al mentirle e insegura si le eres sincera y todo da vueltas dentro y al rededor de ti, pero sobre todo dentro.
Porque te confunde, y no soportas no tener las cosas claras.
Odias la espera, las cosas pasan, cosas que tu sabías, un día siente una cosa, al otro parece lo contrario, no hay nada sencillo, nada concreto.
-Las cosas nunca son simples.
Te dije un día, esa noche.
Por primera vez en mi vida, odio tener la razón.

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