"Yo sola entre los Dioses conozco la llave de la estancia donde está sellado el rayo." Roberto Calasso.

miércoles, 9 de junio de 2010

Lejos, muy, muy lejos

Unas notas suenan en tus oídos, escuchas, escribes buscando tu musa, pero se ha ido, se escapa entre las teclas, se diluye entre tus otros pensamientos, el lío de nunca acabar, las divagaciones, las sensaciones estúpidas, inconfundibles.


Sabes que te equivocas, que esto no debería estar pasando, no tan pronto, no quieres pero esto sobrepasa tus barreras, y es que cuando te enamoras, cuando esa parte de ti se hace grande y se vuelve loca, cuando tu corazón late más deprisa por una mirada, sabes que es inevitable.

Te toca rendirte, decidir, elegir si quieres seguir con esto, no es la primera ni la última vez que te hacen daño, o que te lo haces a ti misma con tus causas imposibles, también sabes que todo lo bueno que te da compensa, las canciones, los momentos en los que casi parece que se cumplen tus sueños, en los que vuelas sin mirar lo que hay debajo.

Esa es la causa de que cada vez que caes, cada vez que estás más arriba, todo sea peor, quizás llegue un momento en el que lo mandes todo a la mierda, estas tentada de hacerlo, pero sabes que sería cobarde, tú, TÚ nunca te rindes.

Así que sonríes, sonríes aunque por dentro no tengas nada feliz, sonríes porque ya has llorado bastante y estás cansada, porque vas a perseguir lo que quieres, porque vas a ser la de siempre, porque no piensas ni por un momento dejar de jugar.

Es cuestión de encontrar los movimientos correctos¿verdad?

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