"Yo sola entre los Dioses conozco la llave de la estancia donde está sellado el rayo." Roberto Calasso.

jueves, 25 de junio de 2015

Track. Sólo me has rozado. Tulsa.



Hay un cuervo en la esquina.
En la parada de mármol.

Cientos de kilómetros de frío

Con ambición te dibujo. Las comisuras de tu ombligo. Las almohadas de tus dedos. Los cortes de mis ojos.

Pulverizarte sería placentero.
Borrarte y lanzar las migas.
Comerme tu recuerdo y digerirlo.
Quemarlo todo fríamente.


                                                                                                                             Arrasarte



domingo, 15 de marzo de 2015

Sé que te reconoceré con el paso de los años.
Que veré en ti el peor reflejo de mi misma.
Y que no podré hacer más que correr detrás de ti cuando debería hacerlo en dirección contraria.
Que sentiré el frío aunque sea verano; el de las horas de espera, ¿sabes?, el de la paciencia que dices no tengo.
Qué condena tan eterna.

No hay sol suficiente para calentarme este invierno.


martes, 4 de noviembre de 2014

Qué extraño se me hace dormir contigo.

Con un cuerpo extraño, caliente e inmóvil, pegado a mi espalda.

Un abrazo que me asfixia en el silencio de una noche eterna.

Un final sin principio, rimel en la almohada, y tú, amor, ajeno a todo.
Hace frío y la luna parece un gajo.

Todo pende, frágil, entre las sábanas, sucias de sudor y de vueltas.

Quiero irme, no estar contigo, pero una inexplicable atracción me ataca de ti.

Y nada sirve.

Odiarte o quererte,
besarte o morderte.

Mira el gajo.

                         Era nuestro
                                                        Ya no es nada.
Qué te interesa más del mundo
ahora que ya no soy yo su centro.

Ya no me abrazas queriendo romperme.

lunes, 20 de octubre de 2014

Nunca quise escribir a boli negro pero hoy estoy perdida.

Dime dónde ha quedado todo; lo de morirte en los poros de mi piel y eso.

Dime dónde.

Porque debo de haberme perdido y ya no encuentro ni tu nombre, ni las sábanas.
 Ni ese momento en el que llegaron a gustarmelos domingos.

No sé qué hago a estas horas echándote de menos cuando un solo beso bastaría para curarnos. Un beso de los de antes, cuando no nos conocíamos.

Y si nada va a funcionar ya, qué hacemos heridos.

Qué hacemos tan solos, sin gemidos, ni lunas; ni cartas.

Todo parece tan frágil y extraño.

Qué hacemos aquí si ya te has ido.


Podría dormir con la luz de la luna encendida esta noche. Podría dormir contigo robándome la manta y los besos.

Pero los tiempos están cambiando y quién sabe. Igual no estamos ni en el mismo Madrid. Igual no somos ni las mismas pieles.